domingo, 19 de febrero de 2017

El examen de Buñuel


El niño Luis Buñuel, nacido en 1900, ingresó en 1906 en el colegio del Sagrado Corazón, de los hermanos corazonistas, en el mismo edificio que habitaba, en el paseo de la Independencia  29 de Zaragoza. En 1908 pasó al colegio del Salvador, de los padres jesuitas, en el paseo de Sagasta 1, donde permaneció siete años. Luego cursó dos años en el Instituto General, antes de irse a estudiar a Madrid en 1917, alojándose en la Residencia de Estudiantes hasta 1925, año de su marcha a París.

Para comenzar las clases de bachillerato, a los 10 años, ya había tenido que efectuar un examen en el citado Instituto General y Técnico de Zaragoza, antes Instituto Universitario Provincial. El plan de estudios de 1845 decretaba que en cada provincia debía haber un Instituto de Segunda Enseñanza. En Zaragoza se habilitó en el edificio de la Universidad Literaria de la plaza de la Magdalena. Allí se realizaban los controles oficiales para comenzar la Segunda Enseñanza en todos los colegios de la ciudad.

La prueba incluyó un pequeño dictado, transcrito impecablemente por Luisito. Su contenido fue el siguiente:

La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen.

El párrafo corresponde al capítulo undécimo de la primera parte del Quijote, “De lo que sucedió a Don Quijote con unos cabreros”. En él, el caballero lanza un discurso mientras mira unas bellotas que sostiene en su mano. Este discurso no es otro sino el de La edad de oro, la época arcaica legendaria donde todos eran virtuosos.

Veinte años después, en París, un Buñuel convertido en cineasta surrealista estrenaría su filme La edad de oro, escrito con la colaboración de Salvador Dalí.

Pero centrémonos en el párrafo cervantino: se trata de una defensa de la justicia natural, criticando a quienes la prostituyen con acciones inmorales. Según esto, en un Estado perfecto, las leyes emanan de la conciencia humana, y los que las utilizan para su propio beneficio no son más que personas que atentan contra el bien común.

En el Manifiesto comunista de 1848, se hace referencia al cambio de paradigma producido por las revoluciones burguesas, sustituyendo las relaciones feudales por el interés económico:

Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus «superiores naturales» las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel «pago al contado». Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las heladas aguas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.

De 1930 a 1932, Buñuel experimenta una variación en sus postulados ideológicos. De la tesis poética extrema de su película, de un surrealismo integral, pasa a un marxismo social que le lleva a acercarse al Partido Comunista. Entonces, pretende comercializar La edad de oro con algunas variaciones y el nuevo título En las heladas aguas del cálculo egoísta, espléndida frase del Manifiesto comunista que además, como bien apunta Octavio Paz, es un verso alejandrino en su traducción española.

En el filme La edad de oro se pueden encontrar elementos que perduran en toda la obra posterior del calandino. Pero además, Don Quijote también atraviesa su creación artística: en 1926 fue el director de escena de El retablo de Maese Pedro, adaptación operística de Manuel de Falla de este episodio de la segunda parte del Quijote. En Susana (1950), la protagonista seduce al hijo del potentado en el interior de un pozo, inspirándose en el episodio de la Cueva de Montesinos. Y en 1959 realiza Nazarín, otro modelo quijotesco. Y no menos reseñable: en 1966 prepara su propia versión de la novela de Cervantes, con Paco Rabal en el papel de Sancho Panza y Fernando Rey encarnando al caballero.

El marxismo es un modelo teórico que incluye su propia edad de oro, la sociedad comunista, en la que se eliminarían las clases sociales y la explotación del hombre por el hombre. El niño Buñuel logró comenzar su bachillerato transcribiendo una frase que, casualmente, contendría la esencia de la corriente ideológica subterránea que le arrastraría hasta el fin de sus días, que va desde el idealismo del Quijote hasta el comunismo, pasando por el surrealismo y el enfrentamiento con la realidad a través de la poesía.

Imagen: "La edad del oro", Juan de Dios Francés y Mexía, 1901.

jueves, 16 de febrero de 2017

La amenidad de Zaragoza en 1639


Trofeos y antigüedades de la imperial ciudad de Zaragoza, y general historia suya, desde su fundación después del diluvio general por los nietos del patriarca Noé, hasta nuestros tiempos. Luis López, Barcelona, 1639.

Capítulo II. De la amenidad y apacible sitio de la ciudad de Zaragoza, fertilidad de su ribera, y algunas de sus excelencias.

Yace la ciudad de Zaragoza en un ameno y apacible sitio tan deleitoso a la vista cuanto provechoso a sus moradores. Su elevación del Polo es 41 grados y 30 minutos. Fue en tiempos antiguos la tercera parte de lo que es hoy, y conservose en aquel estado desde sus primeros pobladores iberos y sus compañías, hasta que la restauró de poder de infieles el rey don Alfonso primero de Aragón, que entonces comenzó a dilatarse fuera del muro que en su reedificación hizo Octaviano Augusto, que hasta hoy llamamos Población, como más largamente se dirá en su lugar.

La forma que en aquellos tiempos tuvo fue más larga que ancha, y algo más al oriente del sitio que ahora tiene. Los templos o edificios que entonces tuvo no hay escritura, piedra o medalla de donde podamos colegirlo, no porque no los hubiese, como en las partes más antiguas del mundo, pues lo fue esta tanto como la que más se precia de antigua en España, sino porque faltan las noticias, y las pocas que hallamos de su reedificación tan borradas que apenas se conocen, sino en pequeñas huellas, vestigios breves y limitadas ruinas.

Baña sus muros el caudaloso Ebro tan abundante y navegable siempre, que sus riberas son testigos fieles de las naves de cartagineses, griegos y romanos que en ellas recibieron no sólo albergue, sino cortés hospedaje. Corre tan cerca de la ciudad que por algunas partes besa sus edificios, aunque en los tiempos antiguos no corría tan cerca hasta mucho después, que viendo los daños que a la vega se le seguían por sus crecidas grandes, la ciudad proveyó de remedio, abriéndole el corriente que hoy tiene hecho con tanta providencia, que naturalmente le ha quedado para las inundaciones tal expediente, que por crecido que venga se explaya y dilata por una apacible ribera, que de la otra parte de la ciudad le hace orilla, y aunque el corriente es grande por los muchos ríos que le son tributarios, sale de madre tan apaciblemente, que no sólo no rompe la tierra ni la estraga; pero ni el arbolillo más débil, la planta más tierna, ni la hortaliza más delicada recibe detrimento; antes bien, a la manera que escriben del río Nilo deja la tierra crasa, y con la inundación tan pingüe, que en vez de perderse los frutos se renueva la tierra, y se cogen más abundosos.

Fue siempre este río celebrado así por los cronistas antiguos, y cosmógrafos, como de los poetas griegos y latinos, llegando su estimación hasta ponerle los romanos en sus monedas, como se halla en una donde se ve un rostro lleno, que por la boca arroja un corriente caudaloso de agua, imagen con que los antiguos significaban este río, y en la orla de la medalla estas letras: Hiberus duum vir quinquenalis. En el otro dorso tiene un círculo o globo como de un mapa o esfera, y en circuito esta inscripción: Caius Lucretius Publii Filius Duumuir Quinquenalis, que sin duda sería algún gobernador de esta ciudad, llamado Caio Lucrecio, que gobernó cinco años y quiso poner por compañero de su nombre el del río Ebro. Y el poner aquel globo o esfera debió de ser para señalar que en cuanto abarca la redondez del orbe era el río Ebro el más señalado, no poco blasón para nuestro río, ni menor para esta ciudad, que tan feliz la hizo Dios en todas sus cosas.

Tiene además de este río otros tres también proporcionados, y distribuidos sus corrientes, que casi la ciñen en cuadro. El uno se llama Jalón, a quien los cosmógrafos llamaron Salón, celebrado del poeta Marcial, y otros por el temple de las armas, llámanle por encarecimiento río de pan, por ser tanto lo que se coge en su distrito, saliendo de tantas acequias para regar sus riberas, que parece un cuerpo abiertas las venas, pero no desangrándose para acabar, porque aunque son muchas las leguas de tierra que riega, es tan grande el caudal que tiene, y manantiales que le pagan feudo, que cuando llega junto a Zaragoza (donde desnudándose de espesos bosques y olivares que le vienen cubriendo se mete en Ebro), es con tanta copia, que a la menor lluvia que le acompañe, hace que Ebro, con ser tan grande su canal, se llene y salga de madre.

El otro río es la Huerba, a quien Gerónimo de Blancas en sus comentarios llama Orba, y a éste se le da por título río de aceite y vino, y viénele este nombre tan a la medida de lo que fructifica y riega, que se llama con toda propiedad; porque de sólo viñas en sólo un término riega más de sesenta mil cahíces o jubadas de tierra, que los romanos llamaron juberos, que cada uno es, según la cuenta de Apiano Alexandrino, Henrique Glareano y Guillelmo Filandro, doscientos y cuarenta pies de largo, y ciento y veinte de ancho, siendo el pie de cuatro palmos, y el palmo cuatro dedos, y el dedo el grueso de cuatro granos de cebada juntos por la parte más ancha, que hasta en esto conserva esta ciudad las antiguas costumbres de los romanos. Riega también larguísimas dehesas de olivares sin muchas leguas de viñas, olivos y sembrados, que sustenta desde donde nace, hasta Zaragoza donde fenece, entrando en Ebro a rendir vasallaje.

El otro río es Gállego, nace en los Pirineos, de aguas tan medicinales y sanas, que se podía llamar río de salud. Hállanse en él arenas de oro, como en Ebro, y piedras de valor: y por la parte de las montañas, más que hacia esta parte. Llámase este río, entre los atributos que dan a los demás, río de fruta, porque desde donde nace, con ser parte tan áspera hasta donde entra en Ebro, que es poco más abajo de Zaragoza, es tan fértil su ribera, que más parece retrato del Paraíso, que huertos plantados con arte.

Dividen estos cuatro ríos en tantas partes su dilatada ribera, cayéndole a cada uno dos y tres leguas de vega, todas abundantísimas: la de Jalón de todas semillas, viñas y olivares; la de Gállego copiosa de todo género de frutas, hortalizas, viñas, olivares y bosques; y a estas dos llamamos la huerta, porque aunque el río Huerba riega copioso la tierra que se ha dicho, por no criarse en aquel término frutas ni hortalizas en cantidad, sino almendros, viñas y olivos, se llama monte; pero aunque tiene este nombre, que parece significar sitio áspero y despoblado, es tan apacible en la frondosidad y copia de plantas que produce, que iguala a la huerta, y tan coronado de torres de placer y casas de campo, que más parecen palacios cortesanos que alojamientos rústicos, y por su grande número tantos, que a estar menos desviados, formaran una famosa ciudad.

Y aunque con este adorno bastaba para quedar la vega de Zaragoza con la perfección y agrado que se podía desear para no envidiar ninguna de España, con todo ello quiso la naturaleza, que tan próvida anduvo en los principios ayudar de su parte, ciñendo y coronándola en contorno a una y a legua y media de distancia con unos apacibles montes, de proporción tan igual a la vista, que más parece que los hizo la naturaleza para detenerla en deleitosos límites, que para impedimento y estorbo. Visten perpetuo romeros, salvia, tomillo y otras yerbas montesas, tan olorosas y saludables, que mezclando su olor con el de las flores de la vega, confeccionan el aire de tal suerte que además de conservarse con él la salud, causan por la mañana un olor suavísimo.

En medio de esta vega, servida de esta ribera, y a la boca de estos cuatro ríos, se descuella y empina la ciudad de Zaragoza. Y aunque para su encomio me bastaba el que le hizo san Isidoro en sus Etimologías, diciendo: Caesaraugusta Tarraconensis Hispaniae oppidum a Caesare Augusto, et situm ex nominatum loci amenitate et deliciis praestantius civitatibus Hispaniae cunetis atq; illustrius florens sanctorum matyrum sepulturis, y más latamente Ludovico Nonio en su Hispaniae Illustrata, tomo 4, cap. 82, con todo ello son tantas sus prerrogativas y excelencias, que no podemos dejar de adelantarnos.

Goza de purísimos aires, si bien el Cierzo le suele ser contrario, aunque no en tanto grado que dañe la salud ni maltrate la tierra. El temple de su tierra es de la mejor constelación que se halla, a cuya causa sus influencias son benévolas y favorables a la naturaleza, así en los moradores como en las plantas, por donde goza de general salud y de vidas muy largas; sus aguas son dulces y delgadas, y muchas de ellas medicinales por causa de los minerales por donde pasan. Sus frutos son grasosos, por ser la tierra pingüe tanto, que si de Córdoba y Cartagena, según Plinio, se sacaba de cardos, a quien Morales llama alcachofas, seis mil sestercios de los gruesos que hacen trescientos mil ducados, y a cada ciudad ciento cincuenta mil, y por la décima parte que pagaba al senado, treinta mil, ésta lo es tanto, que hasta hoy conserva esta abundancia y valor, no sólo en este género de hortaliza, sino en diversas y extraordinarias que produce.

Sus carnes son gustosas, por lo sabroso de las yerbas, y regalado de los pastos, tan a propósito para los ganados, que a esa causa se cría en este reino, no sólo son necesario para su sustento, sino para los reinos circunvecinos: sus terneras son tan famosas, que por encarecimiento las celebran los reinos extranjeros; sus panes son tan blancos y sustanciosos, que no admiten cotejo con los más celebrados: su abundancia es tanta, que además de sustentarse, y dar saca general cada año a los reinos que no alcanzan la fertilidad y abundancia que éste, tiene en sus trojes o graneros de sobra cotidiana de un año para otro pasadas de treinta mil cargas de trigo, por donde mereció llamarse Zaragoza la harta, no habiendo jamás conocido necesidad ni carestía con exceso. Sus vinos son tantos y tan buenos, que por lo abundoso llenan a Navarra y otras partes, y por lo bueno compiten con los mejores de España, y exceden a los celebrados de Sicilia y Gandía. Su aceite, además de ser continua y copiosa su cogida, es excelente. Y aunque de Francia, Cataluña y otras partes sacan muchos quintales cada año, está el reino tan proveído, que siempre se conserva en precio moderado.

La sal que gasta es finísima, y tiene todas las condiciones que pone Plinio, y las necesarias para ser perfecta, y está no limitada en una mina, sino unos montes muy altos y dilatados, que todos son de esta materia.

Y aunque en los mantenimientos goza de tanta perfección, no es menor la que alcanza en sus moradores, siendo siempre de generosidad grande, de corazón fuerte, de ánimo constante, de pensamiento levantados, de sangre valerosa, de pecho invencible, de inclinación dócil, tanto que dijo Lucio Floro que los celtíberos eran el nervio de España, y que jamás supieron vivir sin guerra. Y Tito Livio, que fueron los primeros que en los ejércitos militaron por sueldo, y tan leales y fieles a sus reyes que dijo Plutarco que la Corte Pretoria, que corresponde a la persona real, se componía su guarda de celtíberos, y que era tanta su fidelidad, que si en la batalla moría la persona real, se daban la muerte ellos mismos, teniendo por ignominia gozar de la vida cuando la perdía su señor, y tan liberales en amparar, favorecer y patrocinar forasteros, que dijo Diodoro que los celtíberos se preciaban tanto de honrar y favorecer a los extranjeros, que a los que mostraban y se adelantaban en esta virtud, les tenían y reverenciaban entre los demás por dioses, atribuyéndoles honores divinos.

Y aunque éstos faltos de la luz de la gracia, con sólo un discurso natural guardaron con tanta entereza el valor, piedad y fidelidad, los que después les han sucedido no han degenerado de tan alta virtud y constancia, como se dirá en su lugar, rematando éste con decir que es la ciudad de Zaragoza una de las más perfectas y deleitosas, así en el sitio como en los edificios y policía, que se conoce otra en Europa, porque sí la hay más fuerte, pero no más bien dispuesta, y sí más grande, pero no tan igual en sus fábricas, y sí tan llena, pero no más rica y sobrada, y sí tan noble, pero no más antigua, y sí valerosa, pero no más leal y fiel: y sobre todo sí religiosa y cristiana, pero no tanto como Zaragoza, cuya cristiandad y religión comenzó desde que se publicó el Evangelio, cuando apenas había salido de los límites de Judea.

Entonces, por el protomártir de los apóstoles, el glorioso Zebedeo, se plantó en esta nobilísima ciudad la fe sagrada con tantas circunstancias, con tantas excelencias y con favores tan grandes, que mereció esta ciudad que viniese a honrarla con su presencia (aun viniendo en carne mortal) la Reina de los Cielos con numerosos ejércitos de ángeles, y que señalase el sitio donde había de hacer su santuario, poniendo en él una columna por non plus ultra de sus favores, por ser éste el mayor, que puede ponderarse donde dejó su imagen sacrosanta, con palabra infalible de no faltar en lo que se le pidiere, con un templo el primero que en la Ley de Gracia se edificó en el mundo en honra de María Santísima, y no menos que por las manos de un apóstol de Jesucristo, de innumerables ángeles que ayudaron, de siete discípulos que después fueron santísimos obispos, y de muchos fieles que habiendo dejado el paganismo y recibido el sagrado bautismo sirvieron en la fábrica, que los más de ellos padecieron después en tiempo de Nerón glorioso martirio por el presidente Aloto, prerrogativas todas que con sólo una se honraran muchas ciudades.

Imagen: https://www.flickr.com/photos/zaragozaantigua/18672417202

miércoles, 9 de noviembre de 2016

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Julio Cebrián, humorista gráfico (1929-2016)


Ha muerto Julio Cebrián. En 2010 escribí esto sobre él:

"Entre los humoristas gráficos españoles en activo, sigue destacando la labor de Julio Cebrián (1929). Este dibujante, caricaturista y pintor ha pasado por numerosas publicaciones, desde Don José hasta Interviú, incluyendo La CodornizCambio 16Madriz o El Mundo. Su feísmo crítico le hace ser el George Grosz español. Como tiene más de 80 años y parece que no se le hace mucho caso, me apetecía decir que seguramente no hay nadie que le iguale. En su sección de la web de Interviú se pueden ver sus trabajos más recientes".

>Ficha de Julio Cebrián en Tebeosfera.

lunes, 17 de octubre de 2016

Salpicón espaciotemporal


Un tango para Federico, 2016

El cantautor aragonés Joaquín Carbonell ha escrito una novela en torno al encuentro que mantuvieron Carlos Gardel y Federico García Lorca en el Buenos Aires de 1933. A partir de esta anécdota, Carbonell aprovecha para mezclar personajes y sucesos históricos con otros de ficción, en un homenaje personal al cantante de tangos y al poeta andaluz. La estructura del libro entreteje escenas que se desarrollan fundamentalmente en los años treinta argentinos y los ochenta españoles, estas últimas centradas en un joven periodista de Barcelona que investiga el asunto.

Se diría que el verdadero protagonista de la novela es el salto espaciotemporal, aunque no se trate de un relato de ciencia ficción. Baste decir que los capítulos se suceden vertiginosamente de esta guisa: Buenos Aires 1933 y 1983, Barcelona y Madrid 1983, Buenos Aires 1983, 1933, 1983 y 1933, Buenos Aires y Montevideo 1983, Barcelona 1984, Madrid 1985, Buenos Aires 1933, Madrid 1941, Buenos Aires 1983, Toulouse 1985 y Jaca 1987.

El elemento más atractivo del texto lo constituye la aportación de datos históricos relacionados con la cultura de los años treinta. Así, por ejemplo, uno de los personajes que pululan por la trama es el periodista Pablo Suero, que viajó a España en 1936 para entrevistar a las figuras más relevantes de la época, como recoge su libro España levanta el puño.

También somos testigos de un supuesto encuentro en Madrid con Pepín Bello, compañero de andanzas de Dalí, Buñuel y Lorca. Un interesantísimo y muy fabulador bon vivant que llegó a vivir 103 años y que nos cuenta su visión acerca de Lorca. A lo largo del libro aparecen también Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y otros escritores y periodistas del momento.

Desfilan por el argumento referencias al franquismo, a la dictadura argentina, a la joven democracia española, y sucesos dramáticos en torno a esos momentos históricos y a varias relaciones de pareja turbulentas. Tangos, coplillas, poemas, citas literarias, hipódromos, devaneos, hechos luctuosos, juergas, un pacto de silencio, enfermedades, cobardías, pasiones, tabaco y alcohol, personajes reales camuflados, personajes de ficción con nombres reales… e incluso retazos de autobiografía.


Un improbable salpicón de marisco argentino que no se atraganta, con sus deliciosos pedazos de pulpo y langostino, acompañado de pimiento crudo y aderezado con vinagre de Jerez y aceite del Bajo Aragón. Buen provecho.

viernes, 14 de octubre de 2016

Ingredientes del cóctel Bob Dylan


1. Generación Beat: la contracultura
En 1961, Bob Dylan se traslada a Nueva York, concretamente al Greenwich Village, barrio bohemio de Manhattan, donde empieza a actuar en locales como el Gaslight. Es el epicentro de la Generación Beat, capitaneada por escritores estadounidenses de la década de los cincuenta, que rechaza los valores clásicos de su sociedad. Fueron los precursores de la contracultura y del movimiento hippie de los sesenta. Sus autores más relevantes fueron Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs. La obra literaria más importante de esta generación es En el camino (1957) de Jack Kerouac, una novela escrita como un monólogo interior. El poeta Allen Ginsberg secundó en 1996 la iniciativa para promover la candidatura de Bob Dylan a Premio Nobel de Literatura, que le llegó veinte años después.

2. Woody Guthrie: el folk
Bob Dylan había ido a Nueva York con la idea fija de visitar a su ídolo, el cantante folk Woody Guthrie. Éste estaba ingresado en un hospital psiquiátrico de la cercana Nueva Jersey. Guthrie era para Dylan la verdadera voz del espíritu estadounidense, con su defensa de los oprimidos y su estilo musical, heredero de las melodías populares. Otro de los ídolos de Dylan era el cantante country Johnny Cash, con el que llegó a entablar amistad. Pero el eslabón entre Guthrie y Dylan es Pete Seeger, heredero artístico del primero y padrino folk del segundo.

3. Robert Johnson: el blues
El cantante negro Robert Johnson, fallecido en 1938, que sólo dejó grabadas 29 canciones, es uno de los grandes pioneros del blues, tanto por su aportación a la música como por la poesía de sus letras. También sentó las bases del rock and roll. Es uno de los bluesman a los que se atribuye la leyenda del pacto con el diablo en un cruce de caminos, intercambiando su alma por la habilidad musical. En un breve y sorprendente período de tiempo en 1961, Bob Dylan también pasó de ser un mero intérprete a componer muchas de sus mejores canciones. En abril de ese mismo año fue telonero de John Lee Hooker, uno de los grandes del blues.

4. Rimbaud y Verlaine: el simbolismo
En la Francia de finales del XIX, dos poetas malditos, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, establecieron su propia contracultura adoptando el simbolismo de Charles Baudelaire, y sentando las bases de las vanguardias del siglo XX. Bob Dylan se empapó de sus poemas y los utilizó como vehículo para crear un universo literario plagado de figuras oníricas de gran fuerza expresiva. Ya en 1975, la influencia literaria se centra en Antón Chéjov, escritor realista ruso de gran calado psicológico.

5. Yahvé y Jesucristo: la religión
Bob proviene de una familia judía y su obra está impregnada de la visión trascendental de la vida y de citas de la Biblia. En 1978 tiene una visión de Jesús y lanza tres discos cristianos evangélicos entre 1979 y 1981, lo que no impide que después se una a una secta judía, que en 1997 toque para el papa o que en 2009 grabe un disco de villancicos. Si la religión es el opio del pueblo, para Dylan ha sido una constante inspiración, sin olvidar el empujón de otras sustancias, como la marihuana, las anfetaminas, el LSD y la heroína, célebres modificadores neuronales que potencian el misticismo.

6. Like a Rolling Stone: el rock and roll
Ya en su adolescencia, antes de viajar a Nueva York, Dylan había formado parte de algún grupo de rock. Pero entre 1961 y 1965, su imagen pública fue la de un cantautor acústico. Así que cuando en 1965 decidió dar el salto a los arreglos eléctricos, su público lo vivió como una traición. La presentación pública de su primer disco de rock, en el Newport Folk Festival de ese año, constituyó un escándalo (no volvió a actuar en él hasta 32 años después). En Mánchester, dentro de la gira 1965-66, un espectador le gritó “¡Judas!” por el mismo motivo. De cualquier manera, la influencia del tema Like a Rolling Stone y de Dylan en el rock es insuperable. Los adolescentes del siglo XXI escuchan versiones de Knockin' on Heaven's Door o Desolation Row y no saben que son temas de Dylan.

El Nobel de Literatura es el máximo galardón mundial a las letras. Bob Dylan es un indiscutible merecedor de este premio por su poesía. Pero su aportación a la música del siglo XX es también primordial y reconocida: en 1991 recibió un Grammy a toda su carrera y en 2000 un Óscar por su canción Things Have Changed. Larga vida al huraño genial.


Para saber más: Bob Dylan, disco a disco.

sábado, 8 de octubre de 2016

Los Sueños de Quevedo


Francisco de Quevedo (1580-1645) es uno de los autores más importantes de la literatura universal. Pero no por su hondura intelectual, sino por su ingenio y su dominio absoluto del castellano. Se trata del primer nombre de una lista de escritores de esas características, que continúa con Valle-Inclán y Gómez de la Serna, y termina con Francisco Umbral. Precisamente de este último son estas líneas:

Quevedo, altar barroco, estropicio genial, punta de espada, caballo de pica, España en juramentos, legislador de Dios y de los putos, eterno en meretrices, grande de sí mismo. Quevedo no da facilidades, es irreductible en cada línea, literatura y violencia en estado puro y síntesis metafórica. Cervantes, más prudente, reserva los tacos para Panza. Quevedo los asume todos, recauda, pronuncia, escribe con fulguración literaria y hasta metafísica la blasfemia variada, sorda y permanente del pueblo español.

Sueños y discursos es un volumen de cinco relatos satíricos en los que el autor carga contra la sociedad de su época, a la manera de Luciano de Samosata. Se han calificado de filosóficos, pero no pasan de ser humoradas moralistas. Son especialmente ingeniosos los prólogos a cada texto. Fueron publicados en su tiempo en dos principales versiones:

- Sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños, en todos los oficios y estados del mundo (1627).
- Juguetes de la niñez y travesuras de ingenio (1631). Versión expurgada para su aprobación por la censura, añadiendo otros textos breves. El nuevo título alude a la temprana edad en su composición.

1. Sueño del juicio final, 1605 (El sueño de las calaveras en 1631)
El autor sueña que asiste a la resurrección de los muertos y al juicio final. Todo ello le sirve para hacer chanzas de distintos tipos humanos y profesiones. El texto, escrito por Quevedo a sus 25 años, es el primero que trata el juicio final de un modo literario, además de jocoso.

2. El alguacil endemoniado, 1607 (El alguacil alguacilado en 1631)
Quevedo entra en una iglesia, donde el sacerdote se dispone a exorcizar a un alguacil. El escritor conversa con el diablo que posee al funcionario. El diablo cuenta cómo es el infierno y quiénes van a él, haciendo discursos morales, en un juego de inversión.

3. Sueño del infierno, 1608 (Las zahúrdas de Plutón en 1631)
En este sueño, parodia de la Divina Comedia, Quevedo ve el cruce de caminos que se bifurcan, al cielo y al infierno. Toma el del infierno y narra los personajes que allí ve, muchos de ellos grupos enteros de algunas profesiones, como los sastres. Se ofrece una lista de herejías. Entre los condenados, Judas, Mahoma y Lutero. Es el capítulo más rico de la obra.

4. El mundo por de dentro, 1612
Un anciano, personificación del desengaño, acompaña a Quevedo en su visita onírica por la calle mayor del mundo, en la que se encuentran personajes que le sirven para descubrir la hipocresía humana y la realidad que encubre.

5. Sueño de la muerte, 1621 (Visita de los chistes en 1631)
Desfile de difuntos que comienza con los médicos, causantes de la muerte según el autor, y continúa, guiado por la Muerte, con alguna consideración moral y una lista de personajes nombrados en dichos y refranes, con los que se hacen chistes ligeros y divagaciones morales.

La lectura de este libro se puede completar con:

1. Discurso de todos los diablos, o infierno emendado, 1628 (El entremetido y la dueña y el soplón en 1631)
También titulado El peor escondrijo de la muerte, se incluyó en la edición de 1631. Consiste en otra bajada a los infiernos, donde esta vez predominan los personajes históricos 
(César, Calígula...), más que las caricaturas de oficios. Más político que los anteriores Sueños y discursos.

2. La hora de todos y la fortuna con seso (publicado póstumamente en 1650)
Nueva sátira moral, en la que se produce un concilio de los dioses clásicos. Júpiter, tras escuchar a la Fortuna, decide dar una hora de libre albedrío a los humanos, presentados en cuarenta cuadros de otros tantos arquetipos. Incluida en alguna edición de los Sueños y discursos, constituye la confirmación rotunda del descreimiento de un Quevedo ya maduro.

3. Las llamadas Obras jocosas u Obras burlescas, recopilación de escritos breves de juventud del autor. Entre ellos, varios incluidos en la edición de 1631, como las Cartas del Caballero de la Tenaza.


(La imagen de encabezamiento es el cuadro Lutero: asunto tomado de un sueño del infierno de Quevedo (1858), de Francisco Sans Cabot). 

viernes, 19 de agosto de 2016

Cambiar el paradigma


Para cambiar el paradigma, lo primero es saber qué es un paradigma. Es una palabra griega que significa “modelo o patrón”. Bien, pues parece que hay que cambiar el modelo de actividades culturales, sociales y económicas de las comunidades humanas.

A mí no me parece mal, y creo que es una vieja aspiración de la izquierda. Lo que pasa es que los modernos han entrado en tromba y han llenado todo de expresiones que a los antiguos nos suenan ridículas. Este fenómeno es, pues, intergeneracional. Veamos de qué estoy hablando, a través de un breve glosario improvisado.

Aceleración, banco del tiempo, biblioteca de las cosas, bienestar integral, biodiversidad, branding, capacitación, cocreación, coformación, cogestión, comunicación emocional, competitivo, corner made, cosourcing, coworking, didáctica expandida, dinamización, economía colaborativa, empoderamiento, emprendedor, especificidad, gamificación, gastrobar, hackeo, headhunter, horizontalidad, inboud marketing, impacto visual, influencer, informalidad, innovación, instalación, integrado, interactividad, interdisciplinar, interrelación, intervención, lab, makerspace, mapeo, microseminario, minimizar, multimedia, optimizar, participación activa, periférico, perspectivismo, polivalencia, pop up store, preincubación, prototipado, posicionamiento, redes, reciclaje creativo, relacional, repensar, reputación online, resiliencia, retos, semillero, semipermanencia, sesiones grupales, sinergias, singular, social media, slow food, sostenibilidad, transformación, trending, videomarketing, visibilidad, vivero, videomapping…

Se trata de un batiburrillo de expresiones compuestas, anglicismos, neologismos, conceptos tecnológicos, empresariales, de arte contemporáneo, ecológicos, de sociología capitalista y algún que otro préstamo adaptado del marxismo, del anarquismo y del psicoanálisis. Sin olvidar las palabras que no significan absolutamente nada.

Los componentes de esta tendencia avanzada consideran superadas las ideologías del siglo XX, aunque suelen formar parte de grupos humanos herederos de aquéllas (caso de los socialdemócratas y/o neoanarquistas PSOE o Podemos en España).

Hubo una vez una rica herencia literaria, artística y de pensamiento que iluminaba el progreso científico, cultural y social. Se hablaba de libertad, de igualdad, de justicia. Los pueblos luchaban por avanzar hacia esas utopías.

El futuro es un club de golf sin jugadores ni césped, regado con zumo de naranja procedente de concentrado e iluminado con leds, donde nos relacionaremos virtualmente con nuestros falsos vecinos. Las reglas del juego las habrá creado el inconsciente colectivo. Los beneficios económicos, sin embargo, serán para los mismos de siempre.

El altermundismo, las ONG, el neoliberalismo, las religiones nuevaoleras, las pseudociencias, el animalismo, el veganismo y hasta la impresión de muñecos en 3D aportan los ingredientes a la ensalada mental de estos humanos, que constituyen la vanguardia de nuestras sociedades. Es la nueva demostración palmaria de que el lenguaje crea realidades.

Ibuprofeno

jueves, 14 de julio de 2016

Un año de Zaragoza en Común


El sábado 13 de junio de 2015 tomó posesión el nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza. Contra todo pronóstico, el alcalde y los concejales iban a ser los genuinos representantes del pueblo. El grupo al que pertenecían, todo un ejercicio de confluencia política, se llamaba Zaragoza en Común, y lo encabezaba el abogado progresista Pedro Santisteve.
Fue un día de alegría. Los ciudadanos pudieron asistir en directo a la ceremonia del salón de plenos, desde las salas con monitores que se habían habilitado dentro del propio Ayuntamiento. Cada vez que un concejal confluyente prometía su cargo, llegaban los gritos y aplausos de júbilo. En un rato, alcalde y concejales bajaron a la plaza, donde les esperaba un nutrido grupo de votantes esperanzados. Junto al Gobierno Civil, el alcalde improvisó un discurso alegre y entusiasta.
Un tiempo después, el concejal de Economía y Cultura, Fernando Rivarés, hizo una rueda de prensa comunicando que la situación económica del consistorio era ruinosa. Pese a ello, se incrementó el gasto social en un 15 por ciento. La prioridad del equipo era paliar la emergencia social, puesto que la bolsa de pobreza ciudadana era muy abultada a causa de la crisis económica.
Los meses pasaron y la política de Zaragoza en Común se centró en imprimir su ideario. Mientras la oposición torpedeaba en los plenos cualquier iniciativa de sostenibilidad o justicia social, con el apoyo de los medios de comunicación tradicionales como Heraldo de Aragón, desde las concejalías se intentaba enderezar la herencia recibida, inmoral, corrupta y vergonzosa.
Las grandes contratas habían hecho de su capa un sayo, con la connivencia de los partidos tradicionales. La gestión de limpieza, parques y depuración de aguas rebosaba de incumplimientos y trapicheos. El urbanismo público había bailado al son que tocaban las grandes constructoras. Hasta el protocolo municipal estaba regido por las ancestrales costumbres de la iglesia católica y del ejército.
Para más inri, los trabajadores de la contrata de autobuses realizaron una larga huelga, de la que también se responsabilizó al ayuntamiento de izquierdas, por negarse éste a solucionarla con dinero público. La huelga acabó sin que, como antes había sido uso común, se gastase nada para ello. El mismo espíritu de contrarrestar el derroche sirvió para utilizar al Real Zaragoza como arma arrojadiza. Todo estaba permitido.
Mediante esa estrategia de acoso y derribo, los partidos opositores, que no soportaban ver perdidos sus privilegios de clase, incluido el PSOE para bochorno de historiadores, lanzaban noticias injuriosas contra los nuevos representantes del pueblo, con rabia feroz y resultados a su favor. Utilizaban cualquier excusa, acusando falsamente a Zaragoza en Común de ejercer prácticas irregulares que, en una extraña lógica, les parecían bien para sí.
Los medios publicitarios públicos de contraataque lucían por su ausencia. Los zaragozanos habían asimilado los mensajes de la nueva aristocracia: cundió la impresión de que la política de sus representantes, encabezados por Santisteve, era negativa, errática, no dialogante y paralizadora de la economía. La realidad era bien distinta: las iniciativas sociales, culturales, ambientales, urbanísticas, de transparencia y de participación eran casi diarias. Pero la comunicación a la ciudadanía era nefasta: no conseguía llegar más que a los partidarios más informados, que lograban leer entre líneas los medios de comunicación (ninguno afín), o seguían por internet los avances políticos.
Tan es así, que el alcalde y los concejales, cuando se expresaban en privado, lo hacían con evidente derrotismo, desconfiando de que acabasen la legislatura en sus cargos, con nueve concejales de 31, y el resto de los grupos votando mayoritariamente en contra de todas sus propuestas. La ilusión de la llegada de políticos honrados y comprometidos estaba muerta, o casi. No parecía que nadie de entre los suyos tuviese un plan para levantar los ánimos. Quizás era una lucha contra gigantes, pero había parecido que valía la pena.

martes, 28 de junio de 2016

Buñuel despierta


Buñuel despierta (2016)
Le réveil de Buñuel (El despertar de Buñuel), Jean-Claude Carrière, 2011

“Dialogar con un muerto: un género antiguo, que he intentado trasladar al gusto de hoy. Pero hay muertos que se callan y otros que hablan. Este era el caso de Luis Buñuel. Sorpresa: él no había perdido sus frases mordientes, su mirada brutal, su reír hasta llorar. Me bastaba con escucharle. Hay muertos más vivos, a veces, que los que creen haberles sobrevivido”.
(Del texto de presentación del libro)


Jean-Claude Carrière escribió con Luis Buñuel los guiones de seis de sus películas, además de otros no realizados. También fue quien redactó en 1982, al dictado del cineasta, su autobiografía (Mon dernier soupir, “Mi último aliento”, traducido como Mi último suspiro). Al final de ese libro, Buñuel expresa su deseo de poder levantarse de entre los muertos de vez en cuando, e informarse de la marcha del mundo comprando algunos periódicos.

Esa idea es la que sirve de excusa narrativa a Carrière para redactar su texto. Recordando las palabras de Buñuel, compra unos periódicos y se los lleva a la tumba, en el cementerio de Montparnasse. El muerto se incorpora y conversa con el vivo, en varias visitas semanales.

La innegable sensibilidad artística de Carrière fluye por el texto, inspirada por la fuerte personalidad de su maestro y amigo. La anécdota argumental, narrada con fluidez, es el sustento de los recuerdos del escritor, que son los que nutren la mayor parte del libro. Tanto es así, que el mismo año, Carrière publicó Mémoire espagnole (Para matar el recuerdo. Memorias españolas, 2011), cuyo núcleo esencial vuelven a ser los recuerdos compartidos con Buñuel, aunque pretende llegar a ser un ensayo sobre la idiosincrasia española.

Pese a que en ocasiones se entremeten párrafos prescindibles de la filosofía social del guionista, esta falsa segunda parte de Mi último suspiro es una delicia, un ensayo disfrazado de novela en estado de gracia. En los momentos en los que el cadáver descansa, Carrière hace un recorrido minucioso, no sólo por las jornadas de trabajo compartidas entre ambos, sino también por sus charlas: buena parte del texto son palabras de Buñuel entrecomilladas, reproduciendo numerosas reflexiones inéditas suyas. Las frases del personaje resucitado son también reminiscencias del pensamiento del Buñuel vivo, de su humor, de su ética y de su modo de hablar.

Carrière disfruta recordando momentos clave, como el del homenaje a Buñuel de los grandes directores de Hollywood, ya relatado en el libro de 1982, pero ampliado aquí.

Un error imperdonable del mundo editorial en castellano ha obviado la traducción de este libro, provocado seguramente por la repetición de algunas reflexiones y vivencias con respecto a los de 1982 y 2011, estos sí publicados en español. Pero nada sería más fácil que publicitarlo como lo que es: la segunda parte de Mi último suspiro, una magnífica recopilación de reflexiones y situaciones inéditas del cineasta aragonés universal.

Reseña escrita en 2015. En mayo de 2016, el texto traducido ha sido publicado por Oportet Editores.

martes, 29 de marzo de 2016

Egobiografía onírica del Marqués de Sadefín


Ya está editado el libro de historietas de Serafín Rojo Egobiografía onírica del Marqués de Sadefín. Edición crítica de Antonio Tausiet. Para más información, pulsar aquí.

jueves, 18 de febrero de 2016

La caza de brujas de Hollywood


El Comité de Actividades Antiestadounidenses (HUAC, 1938-1975) fue una comisión permanente de investigación del Congreso de los Estados Unidos, centrada en la persecución del comunismo, mediante la coacción a intelectuales, empleados públicos y políticos. El Comité obviaba la presunción de inocencia y se saltaba a la torera la Constitución. Este instrumento ultraderechista confrontaba comunismo con democracia, patriotismo, seguridad y salvaguarda de valores, aunque su razón de ser era la protección de los grupos de poder económico.

La colaboración del FBI, agencia de investigación criminal que ejerce de policía secreta, fue uno de los pilares sobre los que se sustentó la persecución. Sólo entre 1942 y 1946, fueron fichados 6.193 funcionarios sospechosos de pertenecer a organizaciones subversivas, aunque hubo un bajo porcentaje de despidos. Un ejemplo fue el de Luis Buñuel, que abandonó su trabajo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1943 y emigró a México en 1946.

Se da la circunstancia de que la Unión Soviética era un aliado de los Estados Unidos contra los nazis en la II Guerra Mundial, pero al terminar ésta fue considerada enemiga, comenzando la Guerra Fría (1947-1991).

En 1947, el Comité intensificó su acoso a los profesionales de Hollywood, para lograr sus delaciones y conseguir más publicidad mediante el impacto mediático. Diez de ellos fueron condenados a la cárcel por desacato, al no querer seguir el juego infame del jurado.

Esta terrible iniciativa contó con la colaboración de anticomunistas como Billy Wilder, Walt Disney, Elia Kazan, Ronald Reagan o Gary Cooper. A la lista (que en 1952 incluía 342 nombres) fueron añadidos Charles Chaplin, Frank Capra o Dalton Trumbo. Paralelamente, también se produjo una persecución contra los homosexuales.

Los directores, actores y guionistas de la lista negra tuvieron serias dificultades para trabajar. Algunos utilizaron seudónimos, como Dalton Trumbo; otros emigraron, como John Huston, Orson Welles o Charles Chaplin. También se produjeron suicidios. En los años sesenta, la influencia del Comité decreció.

El proceso se conoció como “caza de brujas”, como las persecuciones de la Edad Moderna, y llevó a Arthur Miller a escribir su obra de teatro alegórica Las brujas de Salem (The Crucible, 1952).

Entre 1947 y 1957, Joseph McCarthy fue senador por el Partido Republicano. En 1950 acusó a 205 personas de comunistas infiltrados en el Departamento de Estado. En 1953 presidió las investigaciones del Senado contra supuestos comunistas (periodistas, militares y funcionarios). En 1954 prosperó una moción de censura del Senado contra él y cambió su suerte.

Se tiende a unificar en un solo fenómeno la actividad anticomunista del Comité del Congreso y la del senador McCarthy, utilizándose por extensión el término macartismo. Esto es comprensible, si se tiene en cuenta que fue el principal promotor público del anticomunismo.


Han sido realizadas varias películas de ficción que recrean o aluden a este fenómeno. Aquí ofrezco los datos de las más reseñables.

Solo ante el peligro (High Noon, Fred Zinnemann, 1952) ****
Gary Cooper es un sheriff que se enfrenta en solitario a una banda de gángsters. Escrita por Carl Foreman, incluido en la lista negra, muestra su propia situación al quedarse sin respaldos. Film de alta calidad.

La ley del silencio (On the Waterfront, Elia Kazan, 1954) ***
Dramón, con Marlon Brando. Considerada una justificación de la condición de delator de su director. Bien realizada y bastante pesada, no obstante.

Tempestad sobre Washington (Advise & Consent, Otto Preminger, 1962) ****
Narra con gran eficacia los entresijos de la alta política estadounidense con la excusa de una comisión de investigación del senado a un supuesto comunista, encarnado por Henry Fonda. Si bien no trata directamente de la caza de brujas, contiene todos sus ingredientes.

La tapadera (The Front, Martin Ritt, 1976) *****
Protagoniza Woody Allen, encarnando a un despreocupado amigo de un guionista comunista, que le pide que ponga su nombre en sus guiones para poder venderlos. Importantísima película de denuncia de la lista negra, dirigida, escrita e interpretada por personas que estuvieron en ella. Obra maestra.

Caza de brujas (Guilty by Suspicion, Irwin Winkler, 1991) ***
Con Robert De Niro como un director de cine víctima de la caza de brujas. Destaca la escena final, con el protagonista compareciendo ante el Comité. Pasable.

El crisol (The Crucible, Nicholas Hytner, 1996) ****
Con Daniel Day-Lewis, está basada en la obra de Miller Las brujas de Salem, metáfora del macartismo que narra un juicio por brujería de 1692. El propio dramaturgo firma el guion. Recomendable.

The Majestic (2001) **
Con Jim Carrey. Un hombre acusado de comunista pierde la memoria y es confundido con un héroe de guerra. Al final, la consabida escena de interrogatorio en el Comité. Empalagosa.

Punto de mira (One of the Hollywood Ten, Karl Francis, 2001) *
Con Jeff Goldblum como el director comunista Herbert J. Biberman, incluido en la lista negra. Narra el rodaje de su película La sal de la tierra (The Salt of the Earth, 1954). Floja.

Buenas noches, y buena suerte (Good night, and good luck, George Clooney, 2005) ****
Sobre la lucha del periodista televisivo Ed Murrow contra los atropellos de McCarthy. Dirigida con buen pulso.

Trumbo (Jay Roach, 2015) ****
Con Bryan Cranston como Dalton Trumbo, relevante guionista víctima de la caza de brujas. Muy buena.

La caza de brujas lleva al extremo un tema recurrente de la historia de la humanidad: el dilema que recogen leyendas como la de Fausto: “Renuncia a tus principios y serás rico. Aférrate a ellos y serás menos próspero que ahora”. En última instancia, la cuestión es elegir, no la presión. Aunque no cabe duda de que esta presión, además de ser un abuso de poder, pone al individuo en una encrucijada injusta, por cuanto éste debería gozar de libertad para actuar según su conciencia.

Hoy en día, mediante otras acciones de los grupos de poder, se viven situaciones similares a la caza de brujas, en las que se apunta a grupos sociales con excusas como la seguridad. Los ciudadanos se ven sometidos a presiones continuas, que combinan creación de estados de opinión dirigidos, linchamientos mediáticos y amenaza de pérdida de poder adquisitivo, en un círculo vicioso sistémico del que no es fácil escapar indemne.


domingo, 24 de enero de 2016

Paolo Sorrentino, de lo grotesco a lo sublime

Publicado el 7 diciembre, 2015 por Antonio Tausiet


El director y guionista italiano Paolo Sorrentino (Nápoles, 1970) va depurando su estilo brillante y amargo película tras película, llevando hasta el límite su humor, su estética exquisita y su preocupación por penetrar en el espíritu herido de sus protagonistas. Una especie de discípulo de Fellini, con su propio Mastroianni: el actor Toni Servillo, que protagoniza cuatro de sus seis filmes. Sorrentino sería un esteta si no fuese porque también dota de profundidad a su obra; sería un pretencioso en el caso de que no consiguiese lo que pretende: involucrar emocionalmente al espectador.
2001 El hombre de más (L’uomo in piu) ***
Relato de las vidas paralelas de dos hombres célebres que se llaman igual: un futbolista y un cantante melódico. Sin llegar a la excelencia de otros de sus filmes posteriores, apunta maneras.
2004 Las consecuencias del amor (Le conseguenze dell’amore) ****
Película triste sobre un hombre solitario a su pesar, que vive en una habitación de hotel durante años. Realizada con mimo y sensibilidad, como antesala a La gran belleza.
2006 El amigo de la familia (L’amico di familia) **
Un usurero y sus negocios en una pequeña población son los mimbres de esta película, tan repugnante como su protagonista. Bien realizada, bien interpretada, pero muy desagradable.
2008 Il divo ***
Impecable y muy personal recreación biográfica de Giulio Andreotti, primer ministro italiano hasta 1992. Eso sí, se hace muy pesada debido a su densidad.
2011 Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place) ****
Un cantante de rock retirado en Dublín viaja a Estados Unidos a causa de la enfermedad terminal de su padre. Extravagante y entrañable.
2013 La gran belleza (La grande bellezza) *****
Obra maestra que recrea La dolce vita, proponiendo como personaje principal a un escritor rico y desocupado. Honda y desbordante.
2015 Juventud (Youth) ****
Inspirada en 8 y ½, presenta a dos enormes actores ya ancianos interpretando a un compositor y un realizador que pasan unos días en un balneario suizo. Excelente.

Otras filmografías:
Alain Resnais
Hayao Miyazaki
Woody Allen
Fernán Gómez
Berlanga
Federico Fellini
Francis Ford Coppola
Ridley Scott
Werner Herzog
Terry Gilliam

The Other Side of The Wind



La película de Orson Welles The Other Side of The Wind, (La otra cara del viento o Al otro lado del viento) rodada entre 1970 y 1976, pero sin terminar de montar, ha visto anunciado su estreno en numerosas ocasiones (2002, 2005, 2011, 2014).

En 2015 se activó una campaña para recaudar el dinero necesario para su edición y estreno, que consiguió recaudar la mitad de lo previsto, suspendiendo de nuevo el estreno anunciado. 






Hayao Miyazaki: no es para tanto

Publicado el 30 octubre, 2013 por Antonio Tausiet


El realizador japonés de dibujos animados se ha retirado a los 62 años. Repaso sus 10 largometrajes en Studio Ghibli, su productora.
Pese a la opinión generalizada acerca de la excelencia de todos sus filmes, la obra de Miyazaki es irregular, alternando verdaderas preciosidades y guiones excelentes con algunas obras de metáfora ecologista trufadas de criaturas horrendas y guerras crueles e interminables.
Por otro lado, la animación no deja de ser la que nos tiene acostumbrados a generar Japón desde la época de las series infantiles de los años setenta: algo de hieratismo y bastantes repeticiones encadenadas de dibujos. Sin dejar de reconocer que el esfuerzo de producción es considerable, y el derroche de fantasía también.

1984 Nausicaa del Valle del Viento *
Sobre una princesa guerrera. Épica (medieval/futurista) y ecologista. No está dirigida a niños pequeños. Muy buena según algunas críticas: un verdadero plomazo a mi entender, con sus gusanos gigantes y sus guerras aeroespaciales.
1986 El castillo en el cielo ***
La niña Sheeta y sus aventuras en busca de una isla suspendida en el cielo, con piratas simpáticos y paisajes hermosos. Infantil.
1988 Mi vecino Totoro ****
Dos niñas con la madre enferma descubren un espíritu del bosque. Rurales años 50. Infantil y sutil.
1989 Nicky, la aprendiz de bruja ****
Una niña de 13 años debe aprender a ser bruja y para ello monta un negocio de paquetería. Viaje iniciático a la edad adulta, para todos los públicos.
1992 Porco Rosso ****
Un aviador aventurero en los años 30. Acción y aventuras; guion con profundo mensaje humano. Distinta a las demás. Adulta. Muy buena.
1997 La princesa Mononoke **
San, princesa guerrera crecida entre lobos, intenta preservar al espíritu del bosque. Cuenta con la ayuda del protagonista, un príncipe llegado de lejanas tierras. Épica y ecologista. Adulta. Muy buena según la crítica. A mí se me hace fea y pesada, con sus monstruos y sus luchas.
2001 El viaje de Chihiro ***
La niña Chihiro y sus aventuras en un balneario para dioses japoneses. Como Alicia, viaje iniciático. Infantil. Recibió el Óscar a mejor película de animación; no es para tanto. Entretenida.
2004 El castillo ambulante ***
La joven Sophie va a visitar a un mago para deshacer un maleficio: ha sido convertida en anciana, aspecto que mantiene durante todo el metraje. Está bien.
2008 Ponyo en el acantilado ****
Una niña pez desea ser totalmente humana, por la amistad con un chaval. Dirigida al público infantil, refleja muy bien el mundo de los niños, como Mi vecino Totoro. Muy buena.
2013 El viento se levanta **
Biografía de un aviador y su relación amorosa. Adulta. Con momentos escasos de paisajes bonitos y una historia semiautobiográfica algo plana. Prescincible.

Alain Resnais. La libertad

Publicado el 18 marzo, 2013 por Antonio Tausiet


La Nouvelle vague fue un hito esencial en la historia del cine. Un grupo de cineastas franceses decidió a finales de los años 50 que había que empuñar el arma de la libertad, tanto en la forma (autoría artística del director) como en el fondo (realismo). Eran antiacademicistas y se llamaban François Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Éric Rohmer, Claude Chabrol, Louis Malle…
Alain Resnais (1922-2014) está hoy considerado uno de ellos, pese a que en aquellos años se le encuadró en la corriente Rive gauche (con Agnès Varda y Chris Marker), más vanguardista, literaria y elaborada. En un sentido amplio, también Nouvelle vague: cine de autor francés de la segunda mitad del siglo XX.
Después de realizar 17 cortometrajes entre 1936 y 1948, Resnais empieza a ser reconocido con Van Gogh (1948), que forma parte de un total de 9 cortos más, antes de realizar su exitoso primer largo, Hiroshima mon amour (1959). De esos 9 cortometrajes, están disponibles hoy para su visionado 7 de ellos –los inencontrables son Goya, fragmento del documental Pictura (1951) y Le mystère de l’atelier quinze (1957), codirigido con André Heinrich-. Los 7 son del género documental.
Alain Resnais cuenta con 20 largometrajes muy distintos entre sí, desde el mítico Hiroshima mon amour, de 1959, hasta Aimer, boire et chanter, de 2013. Además, desde 1967 ha participado en tres proyectos conjuntos y ha realizado un mediometraje documental. Pese a ser un realizador de marcada autoría, tiene la peculiaridad de no rodar nunca textos propios. Esta es la lista comentada de la filmografía del director de cine francés amante del teatro, del que se ha dicho que sus temas favoritos son el amor y la memoria.

Selección de cortometrajes 1948-1958
1948 Van Gogh
Considerada la primera película profesional de Resnais. Documental en blanco y negro de 20 minutos sobre la vida de Vincent van Gogh, utilizando exclusivamente imágenes de sus cuadros. Con un manejo excelente del montaje y el uso de la banda sonora, es el primero de tres cortometrajes sobre pintura contemporánea y fue premiado con el Oscar. Según Resnais, se trataba de “explicar la vida imaginaria del pintor a través de su pintura”.
1950 Guernica
Codirigido con Robert Hessens, ilustra un poema de Paul Éluard con imágenes de cuadros de Pablo Picasso. Su indudable fuerza procede del texto, pero también de la música y el montaje, como en el caso anterior. Denuncia del fascismo y la guerra; apología del compromiso político y el amor.
1950 Paul Gauguin
Con el mismo método de trabajo de los dos anteriores cortos, seleccionando y seccionando cuadros del autor para acompañar un texto leído, en este caso autobiográfico del propio Gauguin. Con menos fuelle pero también fascinante.
1954 Les statues meurent aussi
Repaso teórico y poético al arte africano, que deriva en denuncia política del colonialismo y el racismo. Pero por encima de todo, arrasadora plasmación de la evidencia de la lucha del arte contra la muerte. Recitado y editado con un ritmo veloz. Guion de Chris Marker, que también codirige este documental, prohibido 10 años por su contenido crítico.
1955 Nuit et brouillard
Documental encargado en Francia por el Comité de Historia de la II Guerra Mundial. Narra y muestra por vez primera las atroces realidades de los campos de exterminio nazis. Usa imágenes de archivo y otras en color del estado de los edificios diez años después de la liberación. El texto leído en off fue escrito por Jean Cayrol, poeta superviviente de uno de los campos. El título (Noche y niebla) se refiere al así llamado decreto nazi de desaparición de personas de 1941. El cortometraje, dirigido con mano calmada y tensa, constituyó un acontecimiento.
1956 Toute la memoire du monde
Reportaje de 20 minutos en blanco y negro sobre la Biblioteca Nacional de París, encargo de ésta. La cámara se mueve con arte por el edificio, mientras se nos cuentan sus peculiaridades mediante un texto de Jean Cayrol, autor también de las palabras del filme anterior. Reflexión acerca del conocimiento y la memoria. Como curiosidad, el libro cuya trayectoria seguimos lleva en su portada la foto de Lucía Bosé.
1958 Le chant du styrène
El plástico doméstico es el protagonista de este ejercicio de estilo en color, estéticamente bello y puramente informativo. La industria de plásticos Péchiney encomienda a Resnais un reportaje sobre su producto, y éste juega a contarnos la vida del plástico estireno en orden inverso, con un texto en verso del poeta patafísico Raymond Queneau. Entretenido.

Filmes 1959-2013
1959 Hiroshima mon amour
Resnais pide un guion a la activista intelectual Marguerite Duras sobre Hiroshima y ésta escribe un estudio acerca de los sentimientos extremos. Aclamada película y con razón. Desentraña poéticamente la locura del amor, con maestría de texto, actuación e imágenes en blanco y negro. Catorce años después de la explosión, una francesa y un japonés se encuentran en Hiroshima y sufren una aventura pasional que desata en ella recuerdos arrasadores. Incluye al inicio imágenes crudas de denuncia de la guerra. La música pone el toque de agobio imprescindible.
1961 L’annèe dernière à Marienbad
Con una factura impecable, con un León de oro en Venecia, con un guion insufrible y con un punto de vista esteticista y distante sobre el amor. Un hombre y una mujer de la alta sociedad se reencuentran en un hotel lujoso un año después. Pesadísima; el escritor Alain Robbe-Grillet, teórico del nouveau roman,  pretende acercarnos a los sentimientos de sus personajes a través de automatismos. Experimento fallido.
1963 Muriel ou le temps d’un retour
Última entrega de la llamada «trilogía de la memoria». Filme en color montado a modo de collage. Una mujer madura invita a su casa a un antiguo conocido con el que mantiene una relación de amor y odio. Todo mezclado con recuerdos atroces de la Argelia colonizada. Escrita por Jean Cayrol, autor de los textos de los cortos de 1955 y 1956. Experimento fallido, aunque menos que el anterior.
1966 La guerre est finie
Guion autobiográfico de Jorge Semprún, comunista antifranquista que años después sería ministro socialdemócrata. Filme político en blanco y negro, provocó las iras de la dictadura. Yves Montand es Diego, un refugiado español en París que trabaja en misiones del partido y cae en el desencanto. Muy buena.
1967 Loin du Vietnam (segmento Claude Ridder)
Documental en color de dos horas que se hacen eternas, sobre la Guerra de Vietnam, contra la agresión estadounidense. Contiene importantísimas filmaciones, como la razonable defensa de Fidel Castro de la lucha armada. Es un producto de Chris Marker, que coordina el trabajo de otros seis realizadores: William Klein, Claude Lelouch, Joris Ivens, Agnès Varda, Jean-Luc Godard y Alain Resnais. La tesis general es que se trata de una guerra de ricos contra pobres, mientras que la población occidental asiste al espectáculo desde lejos. Aunque los fragmentos de que consta no están firmados, el aportado por Resnais es Claude Ridder, un interesante, tenso y pedante monólogo intelectual en el que un actor encarna la voz de la mala conciencia, mientras una morena le escucha sin rechistar.
1968 Je t’aime je t’aime
Claude Ridder (mismo nombre que el personaje del filme anterior) es un hombre realmente atribulado. Y a medida que la trama de esta película avanza, consigue contagiarnos su agobio mediante uno de los trucos de Resnais: el montaje sin sentido. El guion es de Jacques Sternberg, novelista que usa aquí el armazón de la ciencia-ficción como excusa para mostrar los mecanismos de la memoria y de las relaciones de pareja. Lástima que entre el escritor y el cineasta se las arreglen para acabar desinteresándonos, por mucho viaje en el tiempo que nos muestren.
1973 L’an 01 (segmento Séquence de New York)
Adaptación en blanco y negro de una serie de humor gráfico anarquista creada por Gébé. Dirigida por Jacques Doillon; Alain Resnais y Jean Rouch aportan dos episodios independientes. El título hace referencia al primer año de abandono consensuado de la economía de mercado por parte de los ciudadanos franceses y luego los europeos. El episodio dirigido por Resnais se centra en las consecuencias en Estados Unidos de este suceso utópico: suicidios de ejecutivos y alegría de la población. El de Rouch muestra las reacciones en Níger. Película simpática.
1973 Stavisky
Nuevo guion de Jorge Semprún, esta vez para relatar las andanzas de un timador de altos vuelos alrededor del cual gira todo un mundo de corrupción política, en la Francia de los años 30. Aparece Trotsky en su asilo francés, se representa Coriolano de Shakespeare (que fue prohibido en Francia por aquellos años debido a su uso por los fascistas) y  es nombrado el célebre jefe de policía ultraderechista Chiappe, el mismo que censuró La edad de oro de Luis Buñuel. Protagoniza Jean-Paul Belmondo en un papel comparable a los de Al Pacino en El padrino y en Scarface. Muy buena producción en color con fuerza interior (“¿Hay algo peor que tener un padre pusilánime?”), aunque tachada de aséptica por la crítica.
1977 Providence
La ironía descarnada, casi el cinismo. Eso es esta película en inglés, en color y experimental, en la que vemos cómo las cosas que suceden son la obra de un anciano escritor que interviene también en la trama. Conflictos morales y familiares, con Dirk Bogarde, John Gielgud y una extraña serie de dobles para casi todos los personajes. El universo de H. P. Lovecraft, convertido en guion por el dramaturgo David Mercer, sirve a Resnais para asentar un nuevo estilo propio: el drama humorístico intelectual.
1980 Mon oncle d’Amérique
Lúcida disección del comportamiento humano. Resnais cuenta que la estructura del filme consiste en poner en evidencia la parte didáctica, mostrar en vez de ocultar. Así, aparece Henri Laborit, el investigador inspirador del guion, explicando los comportamientos de los personajes de ficción. Premio del Jurado en Cannes, éxito de crítica y público. Película de dos horas, en color, con Gérard Depardieu.
1983 La vie est un roman
Sobre la didáctica, el amor y la utopía. Escrita por el mismo guionista que la anterior, Jean Gruault, carece del interés que aportaban a la otra el doctor extravagante y sus tesis. Aquí se suceden escenas más o menos ingeniosas para construir un nuevo drama humorístico intelectual, pero sin fuelle y con cancioncillas. Actúa el gran Vittorio Gassman, aunque no se luce.
1984 L’Amour à mort
Interesante película religiosa sobre el amor y la muerte (la traducción del título es “El amor a muerte” y no “El amor ha muerto”). Última de la trilogía escrita para Resnais por Gruault. En este caso, totalmente seria. Un hombre obsesionado por la muerte ama con pasión a una mujer que le corresponde. Se fija un reparto que perdurará en la filmografía de este director: Sabine Azéma, Pierre Arditi y André Dussollier.
1986 Mélo
Teatro filmado. Sobre una obra de principios del siglo XX, muy inteligente y sensible. Una mujer se enamora del amigo de su marido. De nuevo aparecen el amor y la muerte. Repiten los actores de la anterior.
1989 I Want to Go Home
Rodada en inglés, escrita por el dibujante Jules feiffer, con el humor gráfico como soporte y la vejez como tema principal, además de las diferencias culturales entre EE. UU. y Francia. El actor protagonista es Adolph Green, letrista de temas como New York, New York. Aparece también Gérard Depardieu. Producto raro y desigual, al estilo de La vie est un roman.
1991 Contre l’oubli (segmento Pour Esteban Gonzalez Gonzalez, Cuba)
Participación de Resnais en una reunión de cortometrajes sobre presos políticos producida por Amnistía Internacional. Su caso es el de un contrarrevolucionario cubano. No me ha sido posible su visionado.
1992 Gershwin
Mediometraje documental para la televisión, que repasa la carrera del músico George Gershwin mediante entrevistas e insertos pictóricos.  No me ha sido posible su visionado.
1993 Smoking/No Smoking
Ejercicio de estilo de casi cinco horas consistente en representar la vida sentimental de nueve personas mediante la única actuación de dos actores, mostrando varias tramas alternativas. Sabine Azéma y Pierre Arditi lo hacen muy bien, pero la película, formalmente dividida en dos, no tiene casi ningún interés.
1997 On connaît la chanson
Con los tres actores habituales y un guion muy bueno de Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri, nueva película sobre relaciones amorosas y desarreglos psicológicos. El tono es desenfadado pero presenta caracteres humanos reales. La peculiaridad de que los actores interpretan canciones populares es simpática.
2003 Pas sur la bouche
Soso vodevil musical basada en la opereta homónima de 1925. Trata de un matrimonio cuyo marido cree ser el primero, pero en el que ella había estado casada antes con un estadounidense. Actúan Pierre Arditi y Sabine Azéma.
2006 Coeurs
Recuperando el nivel, nueva entrega de vicisitudes sentimentales de ciudadanos de clase media. Con los tres actores recurrentes -André Dussollier, Sabine Azéma, Pierre Arditi- y basada en la obra de teatro inglesa Asuntos privados en lugares públicos, en este caso es de tono más grave. León de plata en Venecia para el mejor director.
2009 Les herbes folles
Nuevo ejercicio de libertad, esta vez con humor. Con André Dussollier y Sabine Azéma. El título hace referencia a las hierbas salvajes que crecen entre el asfalto de las ciudades: los personajes y sus sentimientos se mueven entre la cotidianidad y la locura, que viene a ser lo mismo.
2012 Vous n’avez encore rien vu
Un grupo de actores se reúne para ver la grabación de una obra de teatro basada en el mito de Orfeo y Eurídice. Resnais reúne a su elenco habitual. Teatro dentro del cine. Actuaciones magníficas (Azéma, Arditi). Aparece Michel Piccoli. Interesante y algo cargante.
2013 Aimer, boire et chanter
Adaptación de la obra de teatro Life of Riley de Alan Ayckbourn, con quien Resnais ya colaboró en Smoking/No Smoking y Coeurs. La noticia de la próxima muerte de un conocido hace remover los cimientos de tres parejas estables. Con forma de vodevil y actuaciones impecables, una buena despedida filmográfica en torno, cómo no, al amor y la muerte.
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