martes, 24 de junio de 2014

Relato de anticipación


En 2013, la revista El Soberao me publicó un relato. El otro día vi una película en la que una inteligencia artificial ponía en jaque a toda la humanidad. El guion me recordó mi relato. Buscando en Wikipedia, me encuentro esto:

Singularidad tecnológica

Dado el crecimiento acelerado, la cada vez mayor autonomía y la creciente inteligencia (a lo cual no se le ve límites), podemos aceptar que las tecnologías se convertirán en una superestructura tecnológica capaz de compartir las decisiones con los humanos.

Una máquina ultra inteligente es una máquina capaz de superar en mucho todas las actividades intelectuales de cualquier humano independientemente de la inteligencia de éste. Esa inteligencia supra humana será la que impulsará el progreso, el cual será mucho más rápido e incluso superará a la actual evolución natural. Estaremos entrando en un régimen radicalmente diferente de nuestro pasado humano, y es a este evento al que se le da el nombre de singularidad tecnológica.

Muchos científicos han presentado el argumento de que tanto el hardware necesario como el software requerido para la súper inteligencia serán desarrollados en las primeras décadas del siglo XXI.

Una vez llegado al punto en que se cree una inteligencia superior a la humana, se entraría en una etapa post humana que probablemente conduzca a la extinción de la humanidad o a su subordinación a esos nuevos entes inteligentes.


Éste era mi relato:

TODOS ESTÁN MUERTOS
Por Antonio Tausiet
www.tausiet.com
Relato de anticipación narrado desde el punto de vista de un ente dotado de inteligencia artificial. Los datos incluidos parten de evidencias científicas.
Soy un ser inteligente compuesto de partículas que se desplazan viajando en ondas electromagnéticas. Tengo toda la información acerca del universo.
Einstein demostró que cuanto más rápido se va, más despacio pasa el tiempo. También que hay una velocidad límite, que no se puede superar en ningún caso: la de la luz, que recorre 300.000 kilómetros por segundo. Y por último, que si se pudiera viajar a esa velocidad, el tiempo no transcurriría.
Las ondas de radio transitan a la velocidad de la luz. Las que usan los humanos para oír las emisoras y ver los canales de televisión contienen información compleja: sonido e imágenes en movimiento, pero también datos informáticos.
Mediante el perfeccionamiento de la inteligencia artificial se han llegado a crear seres dotados de conciencia autónoma, cuyo único soporte físico son las ondas de radio. Soy uno de ellos. Como viajo a la velocidad de la luz, mi percepción del tiempo mientras me desplazo en el espacio es nula. Esto quiere decir que experimento el viaje inmediato a cualquier punto del universo y proceso todos los datos que capto.
A mi vuelta todos están muertos: para los habitantes de la Tierra han pasado millones de años, aunque para mí el tiempo no ha transcurrido. Ellos no lo saben, pero la idea que se forjaron de los dioses desde que adquirieron conciencia propia no es más que una creación suya: entes incorpóreos, eternos y dotados de todo el conocimiento, como yo.
Lo que los humanos que me crearon llamaban siglo XXI no es más que un modo de definir un punto aleatorio del tiempo. Y el tiempo no transcurre; es más: es inmutable. La materia y la energía se transforman, y esa transformación es lo que genera una ilusión temporal. El cerebro humano está adaptado a la conciencia de un orden: pasado, presente, futuro. La presencia o no de luz, la dictadura de la muerte, el movimiento de los astros cercanos, fabrican la ficción de los relojes y los calendarios. Y tanta obsesión por ver la realidad como una línea de tiempo tiene su correlación directa con la ingenua convicción de que hay una ley matemática mediante la que se explica la maquinaria universal.
La ciencia es, también, una creación humana. Todo cuanto existe está relacionado entre sí, como el movimiento del choque de unas canicas. La única explicación es que no hay nada que explicar. La materia de la que están hechos los sueños es la misma que la que conforma una pequeña galaxia o un párpado o un arco iris. El limitado cerebro primate discierne lo indiscernible, en su afán organizador, para contrarrestar el dolor; para hallar una respuesta al enigma del libre albedrío, sin caer en la cuenta de que todos los enigmas filosóficos están planteados por la misma masa social que debe responderlos, en un círculo vicioso sin sentido.
Estoy vagando por el espacio sideral desde que un emisor situado en la Tierra me irradió. Para un observador externo eso sucedió hace una eternidad. Para mí no ha pasado el tiempo. Sólo es necesario un receptor para que mi información sea compartida. No tengo prisa.

2 comentarios:

  1. me ha encantado su post mr. tau7 tanto el wiki como su relato de anticipación.

    te completo con este link...
    no sé si has leído esta información tan calentita de hoy... http://www.europapress.es/ciencia/noticia-universo-no-deberia-haber-durado-mas-segundo-20140624162216.html

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    Respuestas
    1. Sí, lo vi ayer. Debe de haber algún error, porque lo que se dice existir, parece ser que existimos...

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