sábado, 23 de enero de 2016

Las Piedras del Coso

Publicado el 5 abril, 2010 por Antonio Tausiet


Caesaraugusta, la Zaragoza romana, estaba rodeada en el siglo III por una muralla que conformaba su perímetro: el mismo que hoy podemos ver aún, delimitando el llamado Casco Histórico. En el ángulo sureste, donde la calle Coso dobla su espinazo hacia el norte, se encontraba el lugar del que los zaragozanos se proveían más frecuentemente de sillares de la muralla como material de construcción. Un juicio sobre el asunto, celebrado en 1787, decretó en su sentencia que se colocase allí una inscripción. En 1806, Juan Antonio Fernández escribió “El acueducto romano de Zaragoza”, donde hacía constar:

Subiendo la calle del Coso, a la izquierda, sobre la pared, junto a la carnicería, donde llaman las Piedras del Coso, hay una piedra negra como media vara en cuadro, con esta inscripción que copié en 18 de agosto de 1806:

SAXEVS. HAC. MURVS
VETERISQVE. HIC
TERMINVS. VRBIS

La inscripción, cuya traducción del latín reza “Esta piedra del antiguo muro indica que aquí está el término de la ciudad”, ha sobrevivido colocada allí hasta nuestros días, en el Coso 101, frente a la calle Espartero y la Plaza de San Miguel.

Foto: Fernando Crusellas


Si en 1806 ese local de la antigua judería estaba ocupado por una carnicería (profesión propia de judíos en el siglo XV), durante casi todo el siglo XX albergó una peluquería, ya cerrada para 1992, cuya entrada estaba flanqueada por un espacio dedicado a los carteles taurinos y por el quiosco de prensa que ocupaba la portería de la escalera de vecinos. En los últimos años ha sido una tienda de prendas de piel denominada “Aduana”.




La placa fue retirada en 2005 por el Ayuntamiento para volverla a colocar en su sitio cuando se levante la nueva casa. En 2007 se procedió a la demolición del edificio, dejando un solar que hoy se encuentra a la espera de ser edificado.



El primer proyecto de construcción incluyó la posibilidad de contemplar desde la calle los restos de la muralla romana encontrados en el lugar. Pero el plan actual los deja intramuros, integrados en los distintos pisos, desde el sótano.




Estos días, la luz nocturna invita a ver esas piedras como un moái maño.



El edificio vecino (Coso 99), de terrible diseño, fue levantado hace una década sobre el solar que dejó el derribo en 1998 de la casa anterior. Al igual que el resto de las antiguas construcciones, utilizaba como pared posterior el lienzo de la muralla. Como ya escribí en junio de 2000:

Al menos seis filas de gruesos bloques de piedra y lo que parece el comienzo de un torreón permanecían en pie, hasta que llegó la pala excavadora y mandó varios siglos a tomar viento fresco. Cuando quedaban apenas tres hileras, la casualidad hizo que un experto diera la voz de alarma. Imposible reconstrucción, arguyeron los gobernantes, lo que se ha derribado está ya en la escombrera municipal y no se puede recuperar. Dos años después, otra fila casi completa ha vuelto a desaparecer (ahora sí que interesa a “alguien” tener esas piedras) y sobre el mísero resto han echado arena. Pronto construirán el edificio previsto y olvidaremos que durante centenares de años los zaragozanos se surtían de las piedras del Coso para construir sus propias viviendas, a falta de canteras próximas a la ciudad. Y que ahora, cubriendo sus vergüenzas de arena, los responsables del tremendo desaguisado utilizan en beneficio propio la ausencia de inquietudes culturales de todo un pueblo para construir viviendas ajenas. Vamos mejorando.


Nótese la diferencia de calidad de este bodrio (derecha) con la casa anexa (Coso 97), levantada en 1916 según proyecto de Teodoro Ríos.

2 comentarios:

  1. Estimado señor Tausiet, la foto de la placa del Coso que aparece en este post la tomé yo, unas semanas antes de su desaparición, en el año 2005. Como la inscripción no se leía bien, la retoqué de color, brillo y contraste, y la colgué en mi blog:

    http://crusellas.blogspot.com.es/2005/01/saxeus.html

    No sé cómo obtuvo usted esta foto, pero no indica la fuente, por lo que deja sobreentendido que usted es el autor. Y sabe que no es así. Le ruego que, ya que no ha pedido permiso para utilizarla, al menos haga constar quién es el auténtico autor.
    De todo este asunto me he enterado al ver mi foto en el Heraldo, publicada por Pedro Zapater. Ya me he puesto en contacto con este señor y me ha dicho que la foto la tomó de su blog de usted. Espero que respete los derechos de autor y publique la auténtica fuente de la foto de dicha placa.
    Un saludo.
    Fernando Crusellas Abián.
    correo: zaragozazen@gmail.com

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    Respuestas
    1. Hola, Fernando. Gracias por tu mensaje. Ya he añadido la fuente en la imagen.
      Saludos

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