domingo, 24 de enero de 2016

Los veinte sueños de Buñuel


De la Wikipedia:
“Soñar es un proceso mental involuntario en el que se produce una reelaboración de informaciones almacenadas en la memoria, generalmente relacionadas con experiencias vividas por el soñante.”
La imagen más famosa del cine de Buñuel, el ojo atravesado por una navaja de afeitar, procede de un sueño del propio cineasta. Esta escena estaba presente ya en algunos poemas anteriores -de Benjamin Péret, de García Lorca-. Pepín Bello afirmaba que la idea era suya; y Salvador Dalí, coautor del guión, utilizó esa iconografía recurrentemente. Se interpreta como la pretensión surrealista de cegar la mirada convencional para hallar la auténtica, que se encuentra en el interior.
Al final de las “Conversaciones con Buñuel” (Max Aub, 1984), el director aragonés saca un papel del bolsillo, anunciando:
“Los veinte sueños están aquí. Están muy esquemáticos, los he escrito para mí, para acordarme. Sueños repetidos de cinco a docenas de veces, en los últimos quince o veinte años (1950-1970). Casi todos los sueños son de angustia.”
Luego, Buñuel va comentando sucintamente cada uno de esos sueños recurrentes, todos los cuales suceden en primera persona y protagonizados por él.
He aquí los veinte sueños, acompañados de un pequeño párrafo explicativo, procedente de las declaraciones de Buñuel.
Sueño uno: Tren
Viajero con maletas que pierde el tren. Variación: sube, deja las maletas, baja a pasear y el tren se va con las maletas.
Sueño dos: Precipicios
Montaña o edificio alto. Al borde del precipicio. Hace veinte años saltaba, consciente de que era un sueño. Ahora no se atreve. Un precipicio montañoso es subido por el autobús protagonista de “Subida al cielo” (1951).
Sueño tres: Padres vivos
Consciente de que su padre y su madre están muertos, tiene que disimular ante ellos su compasión. Aparece en “El discreto encanto de la burguesía” (1972).
Sueño cuatro: Actor sin memoria
No saberse el papel en una representación teatral. Quedar mal.
Sueño cinco: Fornicación
Casi siempre dificultada. Observan vecinos desde la ventana o alguien entra, o no encuentra el sexo, o el sexo está obturado. Esto último sucede en “Ese oscuro objeto del deseo” (1977).
Sueño seis: Sin trabajo
Desesperación. Búsqueda de trabajo para hacer una película. Imposible.
Sueño siete: Sin dinero
No tiene dinero ni se atreve a pedírselo a su madre, pues ya le ha dado mucho.
Sueño ocho: Espectros
En la casa de la infancia. Siente miedo. Se encierra y grita a los muertos: “Canallas, hijos de puta, venga, aparezcan ya de una vez”.
Sueño nueve: Aguas tibias
Laguna en la selva. Nada en aguas inmóviles. Árboles, tierra, líquido amniótico, la madre. Da gusto pero también miedo.
Sueño diez: Arañas
Se acuesta. Empiezan a salir patas de araña. Insoportable.
Sueño once: Fieras
Toro o tigre, persecución, huida.
Sueño doce: Cómplice de asesinato
Después de unos años de haber participado en un asesinato, la policía detiene a uno de los participantes. Pánico de ser descubierto.
Sueño trece: La Virgen María
El único inefable, religioso. Se aparece la Virgen, Mater Purísima, con manto azul y blanco. Emoción dulcísima. Comprensión de misterios religiosos. Único sueño positivo. La imagen de la Virgen se presenta así en “La Vïa Láctea” (1969).
Sueño catorce: Todos muertos
Encuentros con amigos muertos hace años, hasta que se percata de que él también lo está. Aparece en “El discreto encanto de la burguesía” (1972).
Sueño quince: Perro
Su querido perro Tipi (ya fallecido) le ladra como pidiéndole algo. Premonición de su propia muerte.
Sueño dieciséis: Defecación pública
En plena calle, desnudo, defecando, vergüenza. Una variación del tema se presenta en “El discreto encanto de la burguesía” (1972).
Sueño diecisiete: Tormenta
Tempestad, lluvia, rayos, búsqueda de refugio en habitación con cristales. Pánico. Aparece en “Susana” (1950).
Sueño dieciocho: Levitación
Hace levitar objetos o personas imponiendo las manos. A veces falla.
Sueño diecinueve: Falso bachillerato
Engaña a sus padres. No ha terminado el bachillerato. Decide encararse a su madre: “No me hace falta carrera a mí, ya tengo manera de vivir”.
Sueño veinte: Autofellatio
Posibilidad de succionar su propio miembro. No produce placer sexual, pero sí sensación de suerte.
Al final de la narración, el entrevistador añade:
“Sí, en verdad está todo: la religión, el erotismo, la muerte…”.

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